el diario de mariapilar <$BlogRSDURL$>

noviembre 19, 2005

mariapilar 

está fuera de servicio,
quizá vuelva a intentarlo más tarde.

noviembre 07, 2005

este weblog 

está por el momento fuera de servicio

vuelva a intentarlo mas tarde...

julio 29, 2005

Qué curioso... 

Según me entero parece que "Uruguay tiene un gobierno déspota, ocupado por terroristas que tienen submarinos nucleares y se pasean entre ruinas mayas ..."
¿¿¿¿Eh???? ¿No lo sabías? La nota podés leerla acá .

julio 21, 2005

Viajar via satélite. 

Yo quedé de cara, con un simple cick en la download de Google Earth bajás el programa y listo. Ultra fácil de usar, sólo poner en la barra del buscador el lugar qué querés conocer. Podés visitar miles de ciudades y lugares espectaculares sentado en la silla de tu computadora o del ciber, por satélite eso sí...
Yo no sé si es que me estoy poniendo vieja o a mi esto de la tecnología me está superando. Me quemó la cabeza. Hoy me voy a Londres y a Buenos Aires...

Montevideo no sé porqué pero no se vé muy bien...ufa

junio 27, 2005

Una espinita... 

Hay algo que hace tiempo me tiene un poco mal y que da para pensar.

Tan sólo echarle un ojo a la programación de Cinemateca Uruguaya y la de Filmoteca de Catalunya. No es por ser mala y yo sé que las comparaciones no son buenas... Las dos están bien en cuanto a contenidos pero en cuanto a variedad y cantidad de oferta y salas, Cinemateca le gana por goleada y eso que cinemateca sobrevive no se sabe cómo. Algo así como 6 a uno, un bochorno. Montevideo"la ciudad chata y gris" - Barcelona: "capital de la cultura, europea, vanguardista". Bahhhh. Inflenle más el globo, dale más manija y haceme un Forum.

Esto daría para un blog más largo y contundente, pero no tengo ganas.

junio 16, 2005

Nebraska-Montevideo-Barcelona I 

No sé que fue. Quizá haberme perdido el concierto de Springsteen en el Pavelló Olímpic de Badalona a causa de una creciente aversión a los mega conciertos. De haber sabido que el hombre se presentaría con un pianito y una armónica -es que hace tiempo que no le sigo la pista al jefe- está claro que no me lo hubiera perdido...
Pero es que Springsteen ha marcado una época que ya se ha cerrado y tampoco tenía ganas de volver hacia atrás (¿o si?) "Rock and Roll is dead" he llegado a escuchar, ¿será?
La cosa es que he pensado en un disco para redimirme y paliar el sentimiento ese de "comopudehabermeloperdidosoloyopedazodeboludanotieneperdón",
así que fui corriendo a una de esas disquerías de la calle Tallers -lo que más se parece a la Bond Street porteña en Barcelona- y ahí estaba: Nebraska, un disco de canciones de perdedores, 1982.
Historias de hombres que se han convertido en asesinos en serie, otros cuyas deudas los empujan a cometer actividades poco lícitas, hombres que van solos por la carretera, de horarios nocturnos en kmarts sabe dios en qué pueblo perdido de los Estados Unidos, de granjeros embargados que se hacen policías y reencuentros frustrados. Enfín, un disco de hombres duros y pocas mujeres, eso no importa ya sabemos como es el Boss... Como quien dice, en el living de su casa, grabado en un "pasacassette" en solitario y acústico. Se me ocurre imaginarlo sentado en una re-tranqui, balanceándose en su mecedora mientras toca la guitarra.
Si prestás atención hasta llegan a escucharse las tablas del piso ...

mayo 20, 2005

Cierro los ojos ... 

... estoy en Montevideo.
La luz del sol entra por mi ventana de Miguel Martínez, las rayitas de la persiana sobre los lomos de los libros y las vetas de la madera de pitiribí del armario. Yo las contaba cuando era niña e intentaba imaginarme al árbol vivo, grande, grueso y magestuoso -ya que los anillos eran abundantes, una vez llegaron a ser más de cuarenta- en algún sitio selvático a las orillas del Río Uruguay o Paraná. Pobre pitiribí de la selva. Ahora sos un armario, mi armario de las vetas, no te podés quejar, pudiste haber terminado en madera para asado o en andamio pero no, yo te contaba las vetas y me sacaba sotes en la escuela porque daba charlas del pitiribí de la selva y todo porque terminaste en armario, mi armario de las vetas con las rayitas del sol de la persiana.
Voy a cerrar los ojos: voy a agarrar la bicicleta, voy a bajar por Pedro Bustamante a las 5 de la tarde -a la hora del pitiribí- voy a tirarme por la bajada hasta llegar a Rivera. No viene nada, cruzo y sigo hasta la rambla, agarro para Malvín y cuando llego a la playa Buceo bajo hasta la orilla, la arena está tan fina tan aplastada que parece cemento, las olas van y vienen y alcanzan los rayos de la rueda, igual no importa está toda oxidada, el agua marrón a veces salada a veces no, el terraplén y los restos de las velas y flores de las ofrendas -como ensucian todo con las ofrendas, seguro que a Iemanjá no le gusta- subo en Malvín y de vuelta el ruido de los autos, de vuelta la rambla, no hay farolas modernistas y no me importa, tampoco hay turistas hablando en lenguas y es como un alivio. Está lleno de baches está bueno saltarlos con las ruedas bien infladas y hacer ochos esquivando pozos para acá y para allá con los Redondos al mango, yo canto fuerte, la gente me mira y a mí no me importa, voy a buen ritmo, hasta Punta Gorda no paro. Me pica todo, son los árboles, los árboles y el sol que me da como alergia, la Paya Honda y la de los Ingleses, el atardecer desde Coimbra. Se ve la silueta del Buceo y parte de Pocitos. Se ve el horizonte, lo mejor que le pasó a Montevideo.
Pego la vuelta y voy como pedo sin freno en las bajadas, es un día de semana y no hay niños , ahora escucho a Charly yo sigo cantando a mí que me importa. Subo por la cuesta del cementerio, veo los grafitis, siempre los mismos: que el Quebec libre, que poemas de amor y algún boludo que escribió su nombre, legalicen la marihuana bó. Paso por lo de un amigo y me tomo unos mates mientras lava el auto con la manguera sentados en la vereda, el plancha de al lado con las cumbias, yo prefiero al charly o a los redondos pero qué se le va a hacer. Hablamos de lo de siempre, que todomalquesiemprelomismoquenohaylaburoquequédesastre, es hora de marchar, sigo mi camino y paso por una puerta que no me animo a golpear, siempre paso adrede como por costumbre o necesidad, la miro tímida y me acuerdo de muchas cosas, sigo de largo y doblo por Nicolás Piaggio hasta Rivera de nuevo, esta vez donde está la casa misteriosa siempre tan linda y arbolada, agarro por el camino secreto y me persiguen los perros rasquetas de hace años, a ver cuando les ponen una cadena, casi casi los talones hijos de puta, la casa de lo de atrás de Juan, el ceibo y el palo borracho, la escuelita y la canchita de fóbal. Estivao hay que pedalearla con fuerza, dale que te dale ciclistopedales que es en subida. Llego de nuevo a Pedro Bustamante pero por otro lado, me sé todos los atajos, tan linda y verde debajo de los jacarandás y las anacahuitas, las veredas tan rotas, tan hace tanto tiempo que ya es como debe ser -a mí me gustan así todas rotas, con las raíces de los árboles para afuera y las baldosas flojas- acá están tan arregladitas, tan bien acabadas que llegan a molestarme- los coquitos del paraíso que se pegan a las ruedas.
Voy llegando a casa. Los vecinos hacen living en la puerta, son como quince y me miran de reojo, yo meto la bici en el garage, abro, subo y levanto las persianas, me tomo un gran vaso de agua y me siento entre las plantas del balcón y el aroma de aquél jazmín que un día arrancara la vecina por las arañas, o de aquel otro que trepara por mi pared y después se secara, con los pies en el muro y la luna blanca, redonda y gigante en mi cabeza -al fin del derecho, que no me acostumbro a verte al revés- y me pregunto porqué carajo uno quiere tantas cosas, si uno es feliz así con tan poco, aunque haya que secar la compactera con el secador para escuchar el bendito disco ese de Nick Cave...