el diario de mariapilar <$BlogRSDURL$>

octubre 31, 2003

Qué complejos son los vínculos entre las personas. Qué complejas somos las personas... Hoy fue uno de esos días en que quisiera ser otra. Si no fuera por la frescura y el buen humor de mis alumnos... Creo que mi trabajo me hace feliz. Puedo sentirme afortunada...

octubre 28, 2003

Algo para compartir... 

Las desventajas de vivir en un país pobre y pequeño son varias y variadas, ya todos lo sabemos, pero quién se animaría a decir que también tiene sus ventajas? Bueno, pues las tiene, si señor... Los uruguayos siempre hemos estado un poco aislados, viendo lo que pasa en el mundo como desde un balcón y como si no fuéramos parte de él, nunca hemos vivido grandes desastres naturales, salvo alguna inundación, no hemos sufrido guerras ni han ocurrido grandes cataclismos...No hemos sido tan brillantes, ni tan desastrosos como para sobresalir y aún en plena era de comunicaciones globales nos asombramos cuando aparece nuestro nombre en las noticias internacionales, aunque solo sea para el clima.
Cuando algún personaje relevante nos deleita con una visita, ya que también son pocas las personas de la escena internacional que andan por estos pagos olvidados de dios, solemos ponernos de lo más ansiosos y hasta nos olvidamos que quienes somos...
Cuando Lou Reed visitó Montevideo nadie podía creerlo. Nadie lo había soñado jamás... Había venido Sting cuando lo de Amnesty en Buenos Aires, Bob Dylan y Eric Clapton, dinosaurios bastante caretas a estas alturas, pero Lou Reed... El de la Velvet... El que anduvo con Andy Warhol... era increíble... quien iba a imaginarlo era como si viniera que se yo... David Bowie, Nick Cave, Tom Waits…Todos nos moríamos de ganas de ver al monstruo. Era tanta la ansiedad que todos aplaudimos de alegría cuando se suspendió el toque de los teloneros uruguayos Sordromo. Todos nos moríamos de ganas realmente y eran tantas las ganas que aunque lloviera como nunca nos quedamos todos ahí abajo, a la intemperie mojándonos hasta los calzones y saltando de alegría. Y el monstruo tocó todo su repertorio nuevo y de la Velvet y cada vez saltábamos y nos mojábamos más... y no lo dejábamos ir... pero se fue.
Y se fue por American Airlines en el diminuto aeropuerto de Carrasco donde todo se sabe y todo se ve, y esas cosas del destino quisieron que mi lugar de trabajo en ese momento fuera el check-in de otra compañía aérea por el estilo y en esas cosas, en medio del aburrimiento por que no viajaba nadie pasa un señor pequeño vestido de negro con gorrito de lana negro también y lo miro bien y digo: pero si ese es Lou Reed y la que va atrás una mujer muy alta...su instructora de taichi, pero eso lo supe después...pero si yo tengo pase a todas las áreas, ya mismo Juancito aguantame que voy hasta migraciones y ahí lo agarro haciendo la cola como todo el mundo para el pasaporte, y con mucho respeto me acerco y le digo: disculpe señor, ayer me empapé en su recital y quisiera decirle que fue alucinante, increíble, el señor pequeño me dio las gracias y sonrió y me pidió disculpas por que me hubiera mojado, un beso, un abrazo. No pude evitar la cholulez de pueblo así que le pedí un autógrafo y el señor me miró con cara de “...hasta acá veníamos bien...” pero bueno, usted comprenda, sale un autógrafo con corazón y todo porque a cholula, cholulo y medio y otro beso y muchas gracias y ya me tengo que ir y yo también... Pues acá lo dejo, para que lo vean...




octubre 27, 2003

En el Segundo Festival de Cine de Montevideo, el público de la Cinemateca se mueve como en manada hacia las salas múltiplex del MovieCenter. Por fin uno puede gozar de películas como la gente sentado en cómodas butacas, de esas ergonómicas y anatómicas con bandejita y cosito para el refresco... Sin embargo, este público cinematográficamente educado no consume pop ni galletitas y tampoco refresco en la sala... llama la atención que el molesto sonido de mandíbulas crujientes y el aroma empalagoso de la esencia artificial de vainilla, tan comunes en la mayoría de los cines, se reduzcan a un par de casos aislados...
La película fue una comedia estadounidense del director Steven Shainberg “La Secretaria”, con aparente impacto en el festival de Sundance 2002. Una chica bastante trastornada consigue empleo en el estudio de un abogado bastante trastornado también, entablan una relación muy particular que lo deja a uno perplejo por lo extraña. Entre la sumisión, el sadomasoquismo y el romanticismo sale uno del film con las estructuras tambaleantes... Algo así como en las películas de David Lynch, de hecho la música es de Angelo Badalamenti y Leonard Cohen entre otros. Vale la pena.

octubre 26, 2003

Ciudad Vieja musical 

La semana resultó de lo más interesante aunque agotadora. Los chicos están con todas las hormonas de la primavera ... que la pollerita más corta, que las cartitas de amor, que las fiestas de quince y los bailes sin alcohol, los toques de fin de año en casa de los amigos, las miradas que van y vienen y los roces sutiles en el corredor... los exámenes, los trabajos atrasados, y uno, con las hormonas casi en declive con ganas de terminar y pasarlos a todos de año para no tener que volver a verlos en febrero. En una de esas tardes cansadas luego de tanta reunión y charla de fin de cursos me decido a dar una caminata por 18, corría un aire fresco y estaba tranquilo... tomar una coca light en algún lugar bonito. Veo una carita familiar dirigiéndose hacia mí, hacia la Ciudad Vieja, ¿querés venir a un concierto de música antigua?, cambio de planes, bueno dale vamos, aparece un ómnibus, Ciudad Vieja, Centro Cultural España, un edificio espectacular; el coro Arsis, soprano, mezzo, tenor, barítono y bajo, junto con el ensamble Música Antigua, flautas, guitarras, cello y percusión; una invitada, Noelle Fostel, clave y clavicémbalo, un instrumento réplica de un “ravalement” francés del siglo XVIII. Música profana del renacimiento español, villancicos, folías y danzas populares de las colonias de América. Hermosísimo. Por un momento me imaginé un salón lleno de velas y los músicos tocando para mí y cantando alrededor de un fuego ...


octubre 20, 2003

Los Ambrosios... 

La historia que pasaré a contarles es absolutamente real, he cambiado los nombres por cuestiones de delicadeza. Bastante que publico un blog acerca de sus vidas...Estas dos personas que describiré tienen solo algunas pocas cosas en común. Comparten el mismo barrio, la misma fachada en la manzana, el mismo rayo de sol y el mismo nombre: Ambrosio. Como comprenderá la audiencia, será difícil proseguir con este relato mencionando a una sola persona que en realidad son dos y como en realidad los apellidos me son ajenos e irrelevantes pasaré a llamarlos Ambrosiouno y Ambrosiodós.
El primer Ambrosio, Ambrosiouno, es un hombre joven pero avejentado por el frío del invierno, el trabajo duro y la soledad. Por otro lado, Ambrosiodós, es un hombre regordete, medianamente joven y malhumorado de tanto bienestar. Ambrosiouno proviene del interior del país, quizá por eso resulte casi imposible descifrar sus palabras al hablar aunque no descarto alguna dificultad fonoauditiva exacerbada talvez por alguna carencia en su educación. Almbrosiodós parece ser de Montevideo y no sabe hablar si no es gritando, el único problema que tiene es su malhumor y su autoritarismo. Ambrosiouno quizá coma salteado y vive en un apartamento que comparte con una gran familia integrada por aproximadamente 15 miembros, entre ellos sus dos hijas pequeñas. El apartamento seguramente tenga poco espacio y por esta razón acaso, Ambrosiouno haya decidido dormir, sea invierno o verano, a la intemperie, en la azotea de la humilde vivienda. Posee un colchón viejo y unas frazadas con las cuales se cubre, aparte de una piel curtida por el aire de campo que todo lo puede. Almbrosiodós en cambio, pertenece a una clase media estable aunque golpeada. De más está decir que no pasa frío y mucho menos duerma a cielo abierto, a no ser que un clima estival casi del trópico invite. Ambrosiodós posee un peugeot en muy buen estado, una cómoda casa con jardín y estufa a leña, dos niños, una mujer muy mona y de apellido italiano, y un golden retriever que lo recibe a saltos de alegría cuando llega de su trabajo. Ambrosiouno, sin embargo, sólo posee una bicicleta que ha ido armando con partes y fierros viejos de la feria de los miércoles, un rostro cobrizo, unas zapatillas negras de goma y unas prendas de ropa que generalmente son las mismas: vaquero gastado, un gamulán negro de cuero con algunas roturas, unas bermudas hechas de un pantalón viejo, una remera blanca y rota con algún logotipo ya desgastado y un buzo de lana con varios enganches.
Por lo general, la semana comienza con los alaridos de Ambrosiodós y su familia a las ocho de la mañana. Hace sonar la alarma de su peugeot varias veces aún cuando el barrio duerme con el fin de apurar a su familia. Ni sus niños ni su mujer tienen apuro. Ambrosiouno a esa hora recién llega de su trabajo nocturno en una panadería en el humilde barrio de la Cruz de Carrasco montado en su bicicleta destartalada que bien sabe aguantar los diez quilómetros de ida y los otros de vuelta. Se saludan en medio de los llantos, las órdenes y las alarmas: “Buedía” dice Ambrosiouno, “Buenos días” dice Ambrosiodós. Ambrosiouno abre la puerta de su morada y entra, Ambrosiodós arranca el auto con bronca por tanto relajo y hace sonar las ruedas. Cuando el peugeot de Ambrosiodós dobla la esquina, las niñas de Ambrosiouno abren la puerta del corredor y se dirigen solitas y de la mano, carita sucia y moña mal atada, a la escuelita pública de las viviendas del barrio. Allí comen en el merendero municipal y toman la leche junto a otros niños de la zona. También vuelven solitas, posiblemente no hagan sus tareas domiciliarias y jueguen en la calle. Los hijos de Ambrosiodós en cambio, van en coche a un colegio privado del Parque Batlle y seguramente aprendan natación, karate, computación y lenguas extranjeras. Vuelven en la camioneta escolar o en el taxi con mamá. En casa está la chica que los cuida, limpia y cocina, pero talvez ellos tampoco cumplan con sus deberes escolares y jueguen en el pc.
A menudo, en las tardes de domingo como la de ayer, Ambrosiouno y Ambrosiodós conversan apoyados sobre el mismo muro. Festejan los mismos goles y escuchan la misma música seudo-tropical, pero sus hijos rara vez juegan juntos. Yo los miro desde mi ventana curiosa y atrevida. Los contrastes del barrio se hacen notar.

octubre 19, 2003

Otro domingo... 

Los domingos son irritantes de por sí ... día de familia y ravioles con tuco, cortar el pasto con la maquinita y no dejar dormir al vecino...día de sacar a los niños a jugar, día de enjabonar el auto y sacarle lustre, día de ir a Tristán Narvaja, uno de los tantos mercados tradicionales y clandestinos de la ciudad. Uno allí encuentra desde la última película editada en DVD en versión pirata para computadora hasta tortuguitas de agua en extinción, serpientes, o incluso el gato siamés que te robaron la semana pasada... Entre antigüedades finas, fierros oxidados, libros, lechugas y alcauciles se puede pasar una mañana dominical e incluso hasta comprar algo interesante o prometedor...
Apareció un disco copiado de esa serie tan famosa Putumayo e inocentemente lo adquirimos pensando que nos encontraríamos con una recopilación fantástica de música nativa de los indios de América... Bah... si a música nativa le llaman a un grupo de mariachis cantando en lengua indígena o a un canadiense tocando unos cascabeles con fondo de guitarritas pop... vaya... que tomadura de pelo... diga que lo cambiamos por un video de esos del año de mariacastaña y unos pocos pesos más... Pues mejor que Putumayo se dedique a vender ropa que de música parece no tener el menor criterio... Y pensar que los peruanitos del ómnibus no tienen quien los grabe!! Habría que verlos, el coche meciéndose de acá para allá, la gente pasando por delante y por detrás y ellos meta a tocar el charango, mientras al mismo tiempo soplan el cicus prendido al cuello con un arnés. Siempre correctamente vestidos y con fajas coloridas del altiplano tratando de mantener su dignidad e identidad. No hay quien no les arrime unas monedas, el viaje se hace más ameno...

octubre 14, 2003

Cielo ultravioleta... 

Como ya pude comprobar en mi propia piel, los índices de radiación ultravioleta y calor de este verano serán los mayores hasta ahora según programa informativo del canal cinco. Aparentemente esta predicción vale para toda la zona Atlántica que se encuentra justo debajo del agujero de la capa de ozono.
En Uruguay no sabremos con exactitud los índices de radiación, ni el daño al que estamos expuestos porque que el instrumental tecnológico con el cual se cuenta para hacer este tipo de mediciones simplemente se rompió.

A tomar precauciones.

octubre 13, 2003

Cosas de todos los días... 

Se termina el gas? Zarandeas la garrafa y tira tres minutos más. No anda la compactera? Le das al mecanismo con el secador y lo haces funcionar. Tu aparato de video tiene más de 15 años? Aprietas bien cassette con un libro y quizá llegue a los dieciséis. No funciona el televisor? Le das tres golpes y agarra enseguida. Se rompe la correa de la persiana? La levantas y la atas con un nudo. La mancha de humedad crece en tu pared? Colocas una planta por delante. Se seca la planta? Tapas la mancha con la estufa. No marcha la estufa? Usas la bolsa de agua caliente. No funciona el enchufe de la cocina? Usas un cable de tres metros que atraviesa el comedor. No tienes tevé cable? Tiras un cable desde el vecino y ya está. No puedes pagar la luz? Pones a dormir el contador. No puedes pagar el agua? Pues no pagas el teléfono y pagas el agua. Te quedaste sin Internet? Bajas el correo de lo de tu vecino. Es fin de mes? Vas a comer a lo de tus padres. Sigue siendo fin de mes? Ahora vas a lo de tus tíos. Es diez y aún no has cobrado? Decides visitar a tus abuelos en bicicleta. Tampoco han cobrado tus abuelos? Tomas unos mates y visitas a un amigo. Tu amigo sólo te invita a tomar mate? Vuelves a tu casa y pides fiado en el almacén. El almacenero no te fía? Sacas la tarjeta Oca. Tu Oca está bloqueada? Pides un préstamo a Creditel. No puedes pagar el préstamo? Decides emigrar. Vas a la Universidad a pedir constancia de tus estudios? La Universidad está en huelga. Comienzan a trabajar? No aparecen las constancias de tus estudios y figura que no aún no has terminado el liceo. Le gritas al funcionario? El funcionario se enoja, ni sueñes con encontrar tus constancias. Vuelves a las dos semanas? Te hicieron todo mal. Te quedas con el funcionario y le explicas como ingresar tus datos correctamente? No queda papel en Bedelía. Vas al Consulado? Te atienden con cara de que te están haciendo un favor. Te enojas con el del Consulado? Ni sueñes con emigrar. Emigras? Trabajas en un restorán y no te adaptas. Buscas otro trabajo y muestras las constancias de tus estudios? Te das cuenta que no te sirven para nada. Te sirvieron y pudiste entrar en la Universidad? Tienes que hacer dos años de materias que ni te sirven ni te acuerdas. Vuelves y decides terminar tu carrera en tú país? Encuentras que la Universidad aún sigue en huelga. Te unes a la huelga? No cobras tu salario. No te unes a la huelga? Tampoco cobras tu salario. Lograste terminar tus estudios en tu país? Te das cuenta que tampoco te sirven para nada. Vuelves a emigrar y te adaptas al restorán? Eres un extraño que sueña con volver a tu país. Tuviste suerte y trabajas de lo tuyo? Aún quieres volver a tu país... Ciertamente, qué destino vivir al sur..

octubre 12, 2003

Arde Troya... 

Bueh... Pues ya me cansé de los problemas de América Latina... ¿Acaso los voy a solucionar escupiéndolos en el ordenador? Pues no. Catarsis. Catarata. Calamidad. Ya está. Se acabó. Fin. Que destino este de vivir al sur. Que destino...

Hoy tengo la cara roja del sol. Un lado sí otro no. Es octubre y quema como en enero. Duele. Alrededor de los ojos blanco. Profe, qué pasó? Se le quemó la cara? Las profecías del viejo de Solanas se cumplen: "el mundo es una gran parrilla, vamos a morir quemados como chorizos..."

1492, Guanahaní 

Colón

Cae de rodillas, llora, besa el suelo. Avanza, tambaleándose porque lleva más de un mes durmiendo poco o nada, y a golpes de espada derriba unos ramajes.
Después, alza el estandarte. Hincado, ojos al cielo pronuncia tres veces los nombres de Isabel y Fernando. A su lado, el escritor Rodrigo de Escobedo, hombre de letra lenta, levanta el acta.
Todo pertenece, desde hoy, a esos reyes lejanos: el mar de corales, las arenas, las rocas verdísimas de musgo, los bosques, los papagayos y estos hombres de piel laurel que no conocen todavía la ropa, la culpa ni el dinero y que contemplan, aturdidos, la escena.
Luis de Torres traduce al hebreo las preguntas de Cristóbal Colón:
-¿Conocéis vosotros el Reino del Gran Kahn? ¿De dónde viene el oro que lleváis colgado de las narices y orejas?
Los hombres desnudos lo miran, boquiabiertos, y el intérprete prueba suerte con el idioma caldeo, que algo conoce:
-¿Oro? ¿Templos? ¿Palacios? ¿Rey de reyes? ¿Oro?
Y luego intenta la lengua arábiga, lo poco que sabe:
-¿Japón? ¿China? ¿Oro?
El intérprete se disculpa ante Colón en la lengua de Castilla.
Colón maldice en genovés, y arroja al suelo sus cartas credenciales, escritas en latín y dirigidas al Gran Kahn. Los hombres desnudos asisten a la cólera del forastero de pelo rojo y piel cruda, que viste capa de terciopelo y ropas de mucho lucimiento.
Pronto se correrá la voz por las islas:
-¡Vengan a ver a los hombres que llegaron del cielo! ¡Tráiganles de comer y de beber!

Memoria del Fuego I
Eduardo Galeano
Fuente: Diario del descubrimiento, Cristóbal Colón (Anotado por Manuel Alvar).

octubre 11, 2003

Los pasos perdidos... 

Según publicación del semanario digital indigenista Mar Inchalá, El ex presidente de la República Julio María Sanguinetti declaró el pasado 5 de octubre en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo:

"...en nuestro poblamiento y en nuestra estructura la gran mayoría indígena era guaraní y en torno a ella estuvo Rivera... Su ejército se forma básicamente con población indígena, y con ella funda Bella Unión y se instala en Durazno."

luego añadió:

"Lo que sí hay es lo que fue esa pugna con el mundo charrúa, que la tuvieron los indígenas guaraníes y que la tuvo todo lo que era el resto de la sociedad de origen hispánico que combatió esas tribus indómitas en esos choques de civilizaciones que establece la historia..."

y aclaró:

"...Desgraciadamente estos temas luego se utilizan de un modo equivocado y anacrónico, no entendiendo lo que significaban los choques propios del desarrollo civilizatorio e ignorando lo que significó en el poblamiento del país el mundo indígena, especialmente el guaraní, que es el que nos dio toda nuestra toponimia, el que nos dio hasta el nombre de Uruguay que nos distingue."

Me quedo pensando en eso del "desarrollo civilizatorio". De haber estado presente, Galeano hubiese acotado algo mas o menos así:

"...los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio."


"...para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.
América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina. "


Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992.

octubre 10, 2003

La ruta del sol hacia las Indias 

1492, la mar océana

Están los aires dulces y suaves, como en la primavera de Sevilla, y parece la mar un río Guadalquivir, pero no bien sube la marea se marean y vomitan, apiñados en los castillos de proa, los hombres que surcan, en tres barquitos remendados, la mar incógnita.
Mar sin marco. Hombres, gotitas al viento. ¿Y si no nos amara la mar? Baja la noche sobre las tres carabelas. ¿Adónde los arrojará el viento? Salta a bordo un dorado, que venía persiguiendo a un pez volador, y se multiplica el pánico. ¿No siente la marinería el sabroso aroma de la mar un poco picada, ni escucha la algarabía de las gaviotas y los alcatraces que vienen desde el poniente? En el horizonte, ¿se acaba la mar?
Ojos afiebrados de marineros curtidos en mil viajes, ardientes ojos de presos arrancados de las cárceles andaluzas y embarcados a la fuerza: no ven los ojos esos reflejos anunciadores de oro y plata en la espuma de las olas, ni los pájaros de campo y río que vuelan sin cesar sobre las naves, ni los juncos verdes y las ramas forradas de caracoles que derivan atravesando los sargazos. Al fondo del abismo, ¿arde el infierno? ¿A qué fauces arrojarán los vientos alisios a estos hombrecitos? Ellos miran las estrellas, buscando a Dios, pero el cielo es tan inescrutable como esta mar jamás navegada. Escuchan que ruge la mar, la mare, madre mar, ronca voz que contesta al viento frases de condenación eterna, tambores del misterio resonando desde las profundidades: se persignan y quieren rezar y balbucean: "Esta noche nos caemos del mundo, esta noche nos caemos del mundo"

Memoria del Fuego I
Eduardo Galeano
Fuente: Diario del descubrimiento, Cristóbal Colón (Anotado por Manuel Alvar).


Si hay algo que rescatar de todo esto de la conquista de América es ese espíritu de aventura y curiosidad que ha llevado a la humanidad a buscar más allá de sus límites... En ese sentido, admiro a estos hombres que se enfrentan a lo desconocido. Que siempre hayan expediciones como éstas, pero destrucción nunca más.
Qué cosas que se me ocurren a veces... Acabo de descubrir que en el link de Patria Grande dedicado a Galeano existe una sección de efemérides conteniendo relatos de praticamente toda la trilogía de Memoria del Fuego (haberlo sabido antes no me hubiese tomado el trabajo de escribir todo los textos a mano...). Aclara que el material puede ser tomado con total libertad siempre y cuando se mencionen las fuentes.
Por otro lado no creo que a Galeano le moleste que tome sus textos (los cuales he tratado con el mayor de los respetos) para hacerle honor a los pueblos nativos de América. No es su estilo y tampoco creo que se dedique a investigar en la red quién cita sus palabras...
En ese caso también tendría que molestarse con la señora que con tanta buena intención ha llenado de colores y flores las paredes del aburrido muro del cementerio del Buceo, no sólo con sus textos rodeados de maravillosos dibujos, sino que también con fragmentos de Juan Gelman y Mario Benedetti. Quedó muy bonito y aunque algunos no están terminados, vale la pena pasearse por esas calles.
De todas formas, si llego a ver a Galeano caminando por la rambla de Malvín, cosa que solía ocurrirme hace un tiempo atrás, me tomaré el atrevimiento de acercarme y comentarle sobre esto... que sé yo, no está de más pedir permiso... Lo mismo tendré que hacer con Alberto Wolf. Tantas veces compartimos el trayecto en el 143!
En cuanto llegue a casa publico el próximo post que me encanta... Espero que lo estén disfrutando.
¿Les parece que Galeano se enoje por publicar fragmentos de su libro? Acabo de leer en el periódico algo acerca de los derechos de autor y se me ha pasado por la mente borrar los blogs que contienen fragmentos que no me pertenecen... No quisiera tergiversar la intención del escritor ni que a alguien se le ocurra utilizar sus textos con fines ilícitos. Es una pena porque tenía algo pensado.

Lo decidiré mañana...

octubre 09, 2003

La telaraña 

Bebeagua, sacerdote de los sioux, soñó que seres jamás vistos tejían una inmensa telaraña alrededor de su pueblo.
Despertó sabiendo que así sería, y dijo a los suyos: Cuando esa extraña raza termine su telaraña, nos encerrarán en casas grises y cuadradas, sobre tierra estéril, y en esas casas moriremos de hambre.

Memoria del Fuego I
Eduardo Galeano

octubre 08, 2003

Quisiera hacer un pequeño paréntesis en esta especie de mea culpa en vano a través de los siglos y las generaciones.
La hipocresía ante este tema es muy grande. El doce de octubre se considera día de fiesta en varios países: "Día de la Raza", "Columbus Day", "Día de la Hispanidad". A mí sinceramente me parece una falta de respeto.
¿Qué cuernos festejamos? ¿El descubrimiento de qué cosa? En todo caso el descubrimiento de cuán bajo puede llegar el hombre. ¿Se nos ocurre festejar el genocidio judío? ¿Festejamos los bombardeos de Sarajevo o la guerra en Irak? No dudo que haya algún atrofiado que se le ocurra pero seguir festejando el 12 de octubre me resulta un motivo de vergüenza y de falta de sensibilidad.
Como heredera de la sangre y la cultura del conquistador quisiera recobrar cierta dignidad ancestral. Ya nadie podrá devolverle a los indígenas ni a sus descendientes lo que les ha sido usurpado a lo largo de todos estos siglos. Ni aunque se funda todo el oro y la plata de Europa. Ni aunque pidan perdón el Vaticano y los reyes de España. Ni aunque en lugar de inglés, portugués y castellano habláramos quechua, nahuatl o guaraní. Pero aunque sea por una mínima noción de respeto ya es hora de que caduquen los festejos de un descubrimiento que jamás fue tal descubrimiento y de un encuentro que tampoco fue un encuentro. ¡Vamos!

Algunos links para visitar:

EL DIA EN QUE COMENZO LA TRAGEDIA MAS GRANDE DE LA HISTORIA
Transform Columbus Day
Los Charrúas
Los Charrúas II
Enlace Mapuche Internacional
Pueblos Indígenas de América


Los peligros


El que hizo al sol y a la luna avisó a los taínos que se cuidaran de los muertos.
Durante el día los muertos se escondían y comían guayaba, pero por las noches salían a pasear y desafiaban a los vivos. Los muertos ofrecían combates y las muertas, amores. En la pelea, se esfumaban cuando querían; y en lo mejor del amor quedaba el amante sin nada entre los brazos. Antes de aceptar la lucha contra un hombre o de echarse junto a una mujer, era preciso rozarle el vientre con la mano, porque los muertos no tienen ombligo.
El dueño del cielo también avisó a los taínos que mucho más se cuidaran de la gente vestida.
El jefe Cáicihu ayunó una semana y fue digno de su voz: Breve será el goce de la vida, anunció el invisible, el que tiene madre pero no tiene principio: Los hombres vestidos llegarán, dominarán y matarán.

Memoria del Fuego I
Eduardo Galeano



octubre 07, 2003

La yerba mate 

La luna se moría de ganas de pisar la tierra. Quería probar las frutas y bañarse en algún río.
Gracias a las nubes, pudo bajar. Desde la puesta del sol hasta el alba, las nubes cubrieron el cielo para que nadie advirtiera que la luna faltaba.
Fue una maravilla la noche en la tierra. La luna paseó por la selva del alto Paraná, conoció misteriosos aromas y sabores y nadó largamente en el río. Un viejo labrador la salvó dos veces.
Cuando el jaguar iba a clavar sus dientes en el cuello de la luna, el viejo degolló a la fiera con un cuchillo; y cuando la luna tuvo hambre, la llevó a su casa. “Te ofrecemos nuestra pobreza”, dijo la mujer del labrador, y le dio unas tortillas de maíz.
A la noche siguiente, desde el cielo, la luna se asomó a la casa de sus amigos. El viejo labrador había construido su choza en un claro de la selva, muy lejos de las aldeas. Allí vivía como en exilio, con su mujer y su hija.
La luna descubrió que en aquella casa no quedaba nada que comer. Para ella habían sido las últimas tortillas de maíz. Entonces iluminó el lugar con la mejor de sus luces y pidió a las nubes que dejasen caer, alrededor de la choza, una llovizna muy especial.
Al amanecer, en esa tierra habían brotado unos árboles desconocidos. Entre el verde oscuro de las hojas, asomaban las flores blancas.
Jamás murió la hija del viejo labrador. Ella es dueña de la yerba mate y anda por el mundo ofreciéndola a los demás. La yerba mate despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen.

Leyenda guaraní
Memoria del Fuego I
Eduardo Galeano

octubre 06, 2003

El amor 

En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraban con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
-¿Te han cortado?- Preguntó el hombre.
-No- dijo ella- Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo:
-No comas yuca ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los labios para no reírse, cuando él le decía:
-No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde el hombre llegó corriendo a través de la floresta.
Daba saltos de euforia y gritaba:
-¡Lo encontré!¡Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
-Es así- dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.

Mitología cashinahua
Memoria del Fuego I
Eduardo Galeano

El sol y la luna 

Al primer sol, el de agua, se lo llevó la inundación. Todos los que en el mundo moraban se convirtieron en peces.
Al segundo sol lo devoraron los tigres.
Al tercero lo arrasó una lluvia de fuego, que incendió a las gentes.
Al cuarto sol, el sol de viento lo borró la tempestad. Las personas se volvieron monos y por los montes se esparcieron.
Pensativos, los dioses se reunieron en Teotihuacán.
-¿Quién se ocupará de traer el alba?
El Señor de los Caracoles, famoso por su fuerza y hermosura, dio un paso adelante.
-Yo seré el sol- dijo.
-¿Quién más?
Silencio.
Todos miraron al Pequeño Dios Purulento, el más feo y desgraciado de los dioses, y decidieron:
- Tú.
El Señor de los Caracoles y el Pequeño Dios Purulento se retiraron a los cerros que ahora son las pirámides del sol y de la luna.
Allí, en ayunas meditaron.
Después los dioses juntaron leña, armaron una hoguera enorme y los llamaron.
El Pequeño Dios Purulento tomó impulso y se arrojó a las llamas.
Enseguida emergió, incandescente, en el cielo.
El Señor de los Caracoles miró la fogata con el ceño fruncido.
Avanzó, retrocedió, se detuvo. Dio un par de vueltas. Como no se decidía, tuvieron que empujarlo. Con mucha demora se alzó en el cielo. Los dioses, furiosos, lo abofetearon. Le golpearon la cara con un conejo, una y otra vez, hasta que le mataron el brillo. Así el arrogante Señor de los Caracoles se convirtió en la luna. Las manchas de la luna son las cicatrices de aquel castigo.
Pero el sol resplandeciente no se movía. El gavilán de obsidiana voló hacia el Pequeño Dios Purulento:
-¿Porqué no andas?
Y respondió el despreciado, el maloliente, el jorobado, el cojo:
-Porque quiero la sangre y el reino.
Este quinto sol, el sol del movimiento, alumbró a los toltecas y alumbra a los aztecas. Tiene garras y se alimenta de corazones humanos.

Memoria del Fuego I
Eduardo Galeano

octubre 05, 2003

Sigo con mi homenaje personal a los pueblos indígenas y les cuento que pienso hacerlo durante todo el mes de Octubre. Esta vez elegí un fragmento sobre los mayas.

El Tiempo

El tiempo de los mayas nació y tuvo nombre cuando no existía el cielo ni había despertado todavía la tierra.
Los días partieron del oriente y se echaron a caminar.
El primer día sacó de sus entrañas al cielo y a la tierra.
El segundo día hizo la escalera por donde baja la lluvia.
Obras del tercero fueron los ciclos de la mar y de la tierra y la muchedumbre de las cosas.
Por voluntad del cuarto día, la tierra y el cielo se inclinaron y pudieron encontrarse.
El quinto día decidió que todos trabajaran.
Del sexto salió la primera luz.
En los lugares donde no había nada, el séptimo día puso tierra.
El octavo día clavó en la tierra sus manos y sus pies.
El noveno día creó los mundos inferiores. El décimo destinó los mundos inferiores a quienes tienen veneno en el alma.
Dentro del sol, el undécimo día modeló la piedra y el árbol.
Fue el duodécimo quien hizo el viento. Sopló viento y lo llamó espíritu, porque no había muerte dentro de él.
El decimotercer día mojó la tierra y con barro amasó un cuerpo como el nuestro.
Así se recuerda en Yucatán.

Memoria del Fuego I. Los Nacimientos.
Eduardo Galeano.

octubre 03, 2003

Por estas mismas fechas... 

...pero quinientos once años atrás los hijos de la Pachamama aún conservaban la inocencia y la dignidad. Las gentes que habitaban este antiquísimo "Nuevo Mundo" aún no conocían el escorbuto, ni la sífilis, ni la tuberculosis. Aún no rezaban el padrenuestro y no se imaginaban siquiera la codicia que genera el oro.
Este es mi pequeño homenaje a estos pueblos masacrados y esclavizados a causa de la avaricia, la ignorancia y la estupidez. Los fragmentos literarios son del libro Memoria del Fuego I del escritor uruguayo Eduardo Galeano. Libro que muchos han de haber leído pero que siempre vale la pena hojear.

La Creación

La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.
Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envuelto en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio.
Los indios makiritare saben que si Dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento.
La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios, soñando, los creaba, y cantando decía:
-Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira.

Mitología makiritare
Memoria del Fuego I. Los nacimientos.
Eduardo Galeano

octubre 01, 2003

Cuatro mujeres. 

Llenamos la bañera con agua a la temperatura de 32 grados centígrados. Llevamos el recipiente a la habitación donde se efectuaría la maniobra. La madre se encargó de quitarle la ropita minúscula a la niña, otra vertía esencias de lavanda y jabón perfumado mientras yo observaba el procedimiento atenta y fascinada. Introdujimos a la niña en el agua. La niña se dejaba acariciar y mimar. Delimitábamos su cuerpito con nuestras manos y vaya a saber qué ocurría dentro esa cabecita recién formada. Las que estábamos allí no acreditábamos el momento. No se sabía quién era más feliz, si la niña o nosotras.