el diario de mariapilar <$BlogRSDURL$>

mayo 31, 2004

Ante las demandas insatisfechas de mis lectores... 

Yo sé que escribo poco y que soy una vaga... mea culpa. Lo reconozco... Es que son tantas cosas todos los días que terminaría escribiendo un recuento de lo que hago y esa no es la idea...
También que el de la biblioteca, que es muy bien, me parece que me mira con cara y es que entre que le escribo a mis amigos, envío cvs y encima escribo el blog, ocupo la computadora toda la mañana y se supone que solo tengo una hora por día... Aprovecho cuando no hay gente y hacen la vista gorda pero yo me siento un poco así como... me da "corte" como dicen acá.
Por momentos tampoco quiero escribir. Mi estado de ánimo no ha sido el mejor y no quiero que se note, de alguna manera no quiero que mi blog sea un bajón o que mis amigos se pongan tristes o se preocupen, o que alguno emita el clásico: "yo te lo dije..."
Supongo que es normal pasar por esto. Estar aquí implica comenzar de cero en cierta forma... lo que he recorrido en mi país por el momento no me sirve de mucho y aunque yo creía estar preparada para sobrellevarlo, me doy cuenta que me pesa más de lo que creía...
Por momentos quiero volver... recorrer mis calles, mi barrio, escuchar las eses del Río de la Plata y la gente hablando de ché bó, de tá ... tomarme el bondi, ir a cinemateca y ver a mis amigos para comer pizza de bar con cerveza.
Alguien me dijo alguna vez que cuando estás afuera, extrañás hasta no tener un peso en el bolsillo. Bueno, no es mi caso porque yo sigo sin tener un peso en el bolsillo, es decir un euro, pero parece mentira que uno pueda llegar a extrañar hasta los problemas.
Estoy exagerando, aún es poco tiempo para extrañar. Supongo que esto es como un síndrome de abstinencia o algo parecido. La adaptación. Seguramente lo peor vendrá dentro de un par de meses.

Dicen que el primer año es el peor.

mayo 25, 2004

Muchas cosas... 

...pero poco tiempo para contarles todo. Que salimos una vez más con willy y con contra, que conocimos más gente, que la pasamos muy bien, que nos llevamos muchas revistas para nuestros amigos, que no paramos de pensar en ellos, que fuimos a Pontevedra, que entré en la facultad de Bellas Artes y fué una gran sorpresa comprobar que se parecía mucho a la de allá, los talleres, el ambiente, los trabajos... como un déjà vu... que gracias a un comentario llegué a esta página y me gustó mucho, que mi contador casi no registra gente de Uruguay ¿será que tan pronto se olvidaron de mí?

mayo 12, 2004

Conociendo el terreno... 

Recién estoy empezando a ubicarme en este pueblito del mar que se llama Bayona y que está cerquita de Vigo. Comienzo a conocer las calles y descubrí que en la biblioteca pública tengo acceso a internet gratis. Eso es fundamental en este momento ya que pagar casi dos euros por conectarme es simplemente un robo y un lujo.
Es bueno salir de Uruguay para darnos cuenta que Montevideo es hermosa.
Eso yo ya lo sabía cuando estaba allí pero ahora que veo otros lugares lo veo más claro. Por momentos me da rabia que una ciudad tan linda, tan amena, tan cómoda para vivir se torne tan difícil por culpa de mala economía, la mala administración, la desesperación de su gente.
Vigo es muy bonita pero sería imposible moverse en bicicleta ya que toda calle que sube nunca baja, imposible recorrerla sin auto y a pie se hace cansador. Eso sí, está buena para desarrollar buenos glúteos y unas buenas piernas. Los vigueses y las viguesas las suben a todo trapo como si nada, yo tengo que parar a tomar agua y respirar cada cincuenta metros... hay que ver lo que son algunas subidas de por aquí.
Hay edificios modernos muy bonitos, la mayoría no sube de 7 pisos, otros antiguos y muchas casas de piedra que te dejan con la boca abierta. Extraño la proporción aurea con la que se construye en Montevideo, es raro pero todo me parece como que no encaja en las proporciones. Las ventanas demasiado cuadradas o demasiado grandes o demasiado chicas.
El casco viejo de la ciudad es como viajar cuatro siglos hacia atrás. Allí parece concentrarse la escencia de la ciudad. Los lugarcitos tradicionales, los locales de los "cesteiros", los bolichitos chetos o de vanguardia, el bajo. Casas antiguas recicladas, otras en ruinas, yonquis, travestis, niños jugando en las plazas, bolichitos de pescadores o de tertulia... Algo parecido a la Ciudad Vieja de allá pero diferente. También es cierto eso del "feísmo arquitectónico" que reconocen los propios gallegos. Por momentos parece una ciudad improvisada con casas y edificios improvisados también. Supongo que será la herencia medieval de una ciudad que fué creciendo sin mucha planificación y que luego, con el crecimiento de la industria se ha tratado de ir ordenando... no sé, estoy tocando de oído, que me perdonen los gallegos si me equivoco.
Me asombra que una ciudad con menos de la mitad de los habitantes de Montevideo tenga diez veces más autos, diez veces más oportunidades. El cinturón que rodea la ciudad se compone de viviendas rurales, balnearios, industrias y autopistas. No puedo evitar compararla con las ciudades latinoamericanas. Yo sé que no debería, que cada ciudad es única pero mi mentalidad de país pobre no puede evitarlo... Tanto si uno rodea Buenos Aires, San Pablo, Porto Alegre o Montevideo (esas son las que he podido conocer) se encuentra con el triste cinturón de la pobreza, de quienes viven de las sobras y la basura de la gran ciudad. Este no es el caso. La miseria que he visto aquí parece ser por opción o por locura aunque quizá, es posible que aún no haya visitado el patio trasero...
El patio trasero creo que es otro. Por momentos veo a cierta clase de español sumido en un consumismo arrollador. Un consumismo que marea, que desorienta y que puede hacer que las personas se esclavicen de la misma forma que esclaviza la pobreza. Eso de tener el mejor auto, el que corra más, con el mejor diseño, la mejor casa, la más grande, la más lujosa, la mejor ropa, la cuenta bancaria más grande, la mujer más linda... Las cosas realmente importantes: la familia, los amigos, la cultura -bueno esas cosas que en realidad no son cosas- para cierta clase de gente queda en segundo o tercer plano y lo más triste es que algunos, que sí las valoran simplemente no tienen tiempo para disfrutarlas, para cuidarlas, porque han caído en la trampa, porque se han mareado, desorientado, se han dejado engañar con la promesa del confort y el bienestar.
Ese nivel de vida exige muchas horas de trabajo y si bien el trabajo ennoblece y dignifica también embrutece. Es como todo, con moderación.
Supongo que esto no le pasa solo a los españoles. He visto mucho de esto en Uruguay pero aún así los uruguayos aún estamos a salvo de esa sociedad de consumo despiadada. Aún conservamos cierta inocencia...
Hace tan sólo unos poquitos días que estoy aquí y ya extraño a mi paisito del sur, a mis amigos.
La promesa de conocer gente nueva con quien encontrar un diálogo común me ilusiona...

mayo 07, 2004

Destino... 

Ya llegué! Ya llegué!
El viaje fué largo y cansador, para peor cuando llegamos al aeropuerto de Vigo había una neblina tan espesa que el piloto decidió marcharse a Santiago y enviarnos en ómnibus... Me quería morir, casi 24 horas con la cola pegada al asiento y todavía fumarme un viaje de casi dos horas en autobús! Por suerte abrió y el avión voló nuevamente a Vigo y ahí sí, tierra firme al fin...
Antonieta una reina, ni ella ni yo necesitamos las gotitas tranquilizantes, ella menos que yo pero logramos sobrevivir las dos.
No puedo escribir nada en orden, todo es un montón de cosas al mismo tiempo... Los viejitos del avión que no paraban de contar chistes en gallego mientras esperaban que las nubes se dispersaran, las callejuellas de piedra y las tabernas, los precios en euros que no los termino de asimilar, los gallegos que parecen muy amables, una cafetería con música de Fito Páez, el ciber en donde estoy escribiendo con música de Caetano Veloso, por momentos parece todo tan familiar... Calles que no tienen nada que ver con lo que conozco y otras que me suenan a Montevideo o Bs As...
Por ahora es todo muy lindo pero lo que más me cuesta es entender a la gente. Parece ser muy diferente de una zona a la otra...

mayo 03, 2004

El último día (quien saber por cuanto tiempo)... 

Mi amiga del alma me vino a ver desde Miami, para despedirme... En realidad tuvo que venir por otras cosas pero la casualidad o la causalidad quisieron que de un día para el otro tuviera en sus manos un pasaje a Uruguay unos pocos días antes de mi partida.
Hoy que es el último día, lo pasé con ella. Como si fuera ayer, cómo si el tiempo no hubiese pasado. Nuestra amistad es la de siempre a pesar del tiempo y las millas...

Tengo unas gotas para tranquilizar a Antonieta en caso de emergencia. Creo que terminaré tomandolas yo.