el diario de mariapilar <$BlogRSDURL$>

julio 27, 2004

La caja de madera... 

Como está este blogger!!! Hace tanto que no posteo que los cambios me tomaron por sorpresa... No entiendo nada... Pero bueno, la gente sigue visitando la página y agregando un comentario por aquí, otro por allá. La verdad que me sorprende que aún despierte algún interés sobretodo porque ultimamente no estoy siguiendo ninguno de los blogs que suelen visitar mi página, eso no está bien... para nada...
Cosas para escribir se me han ocurrido muchas, de hecho tengo unos cuantos borradores pero por alguna extraña razón no quiero hacerlos públicos. No sé. Son cosas mías, impresiones que pueden ser a priori, sentimientos... No tengo ganas de que el diariodemariapilar se convierta en un diván electrónico o algo por el estilo pero tampoco sé muy bien para qué sigo escribiendo. También, que se me ha complicado acceder a una computadora ahora que la biblioteca cierra por las tardes y enfín, entre que contesto mis correos y alguna otra bobada, se me vuela el tiempo. Pero el diariodemariapilar vive y lucha, llama débil eso sí pero sigue alumbrando.
Enfín, ayer llegaron nuestras cajas. Fue lo más raro que me ha ocurrido,aunque de un tiempo a esta parte todo lo que me ocurre es así. De repente no sólo eran mis cosas, el contenido de esas cajas tomaron un significado especial. El olor de mi ropa, la forma que estaba ordenada, los libros y los objetos... Una vez ví una película, no me acuerdo si buena o mala y tampoco me acuerdo si era un libro o una película pero lo que sí me acuerdo es que el personaje deja en un lugar escondido de su casa un montoncito de cosas para que su descendencia (o él mismo, yo que sé...) lo abriera muchos años después (pero cual era la película?...) Algo así como un correo en el tiempo, para acordarse de algo muchos años después. Y bueno, así llegó este envío a mí misma como un mensaje del pasado, para recordarme quien era yo antes de este viaje y quien sigo siendo, aunque por momentos miro las cajas y me pregunto para qué cuernos traje todo eso. Lo usaré algún día? Y a mí cuando fue que se me ocurrió esto? Ya no importa, ahora está todo acá y creo que cuando lo envié lo hice adrede, para obligarme a jugármela por algo. Si quisiera volver tendría que llevar todo de vuelta. Esos objetos que son solo objetos, también hacen que mi persona sea yo. Sí, son cosas simples y nada valioso. Eso es lo que me da gracia, nadie hubiese puesto un peso en traer ese montón de libros viejos, esa frazadita que me acompaña en los días de invierno desde mi infancia, ni la mantita de mi gata. Pero esas pelotudeces soy yo.
Me encanta poder leer a Felisberto Hernández en una edición de la Banda Oriental que me recuerde la callecita del costado de la iglesia Matriz, tener mis diccionarios que no sé si me servirán para lo que me servían allá, los libros con los cuales solía trabajar, mis cassettes de Cazuza y Djavan. El termo y el mate sobre la mesa...
Le comenté a una chica uruguaya que me había traído mis cosas: la cara con la que me miró no la puedo describir. Algo así como "pero qué disparate...", te habrás traído algo valioso me pregunta, y yo como una boluda: si si claro, para no quedar como una gila. Enfín, yo que sé. Ya sé que estoy un poco loca pero ya no me importa. Que se vaya todo el mundo a cagar.