el diario de mariapilar <$BlogRSDURL$>

enero 19, 2005

Popurrí. 

Para quien está lejos, no debe haber sentimiento más extraño que el de que todo sea ajeno. Un paisaje que no te pertenece, el acervo cultural e histórico que no te pertenece, la forma de hablar y los problemas cotideanos que no terminas de entenderlos bien porque tampoco te pertenecen.
Desde que estoy acá han pasado muchas cosas relevantes en mi país: elecciones históricas, gana la izquierda por primera vez y crece aquella vieja esperanza. Los uruguayos vencen al cuco del marxismo y las botas lustradas que tanto se encargaron de repartir y panfletar los partidos de siempre. La gente fue caminando desde Brasil, en bicicleta desde Chile, o como sea para poner un granito de arena más en el vaso de la ilusión.
Los problemas seguirán ahí por mucho tiempo pero la gente está más contenta y con ganas, incluso hay quien desiste de la idea de partir y "aguantar un poquito más ahora que ganó el frente".
La gente defendió el agua como un bien de todos y para las próximas generaciones de uruguayos, en contra de la especulación de las empresas extranjeras y muy a pesar de los problemas que ésto generará (o no).
Se proyectó por primera vez en Cinemateca a sala repleta la galardonada "Whisky".
Se inventó a puro huevo y genio un nuevo modelo de corazón artificial que ha dejado boquiabiertos a muchos cientificos del primer mundo.
Amigos que se separan, otros que se juntan, otros que se mudan, gente querida que se va para siempre.
Comenzó un nuevo año en el sur, con todo el calor del verano y con toda la alegría y ganas que las cosas empiecen a cambiar.
Desde acá todo me parece ajeno. No he votado, no he festejado (buscamos como unos boludos a unos uruguayos que se reunieron alrededor de un ceibo en Plaza Catalunya para festejar el triunfo del frente, no los encontramos...) No estaba sentada en el suelo de La Linterna aplaudiendo a Whisky junto a mis amigos de siempre, no consolé a los amigos ni me despedí que quien nuncá más volveré a ver, no vi los cohetes ni comí asado en navidad, y no ví el amanecer del nuevo año desde el besódromo del kibón como solía hacer todos los primeros de año...
Acá también todo es extraño. La historia me es ajena. Ese sentimiento que tienen muchos catalanes y otros pueblos de España, tan nacionalista y tan de ellos, me resulta raro. Creo que lo más parecido es cuando me confunden con argentina y yo me pongo a ladrar como un perrito de esos cusquitos: que no soy argentina que soy URUGUASHA así con mayúscula y subrashado como dijo R. en clase de economía y además con voz de pito, qué más da, si al final todos somos lo mismo... Pero yo tampoco quiero que se me pegue el "vale", ni el tú, ni las esssses ni la zzzetas, quiero seguír hablando de ché vos, salí, entrá, vení, sentate.

Enfín, muchas cosas. Por hoy está bien.


enero 18, 2005

¿Ha muerto mi weblog? 

Supongo que cuando uno no escribe sí. Kaput.
Pero hay quien aún deja comentarios y hubo uno en particular que me ha hecho tambalear, no sé quién es ni de dónde, es más creo que es su primer comentario y me ha resonado como la voz de mi consciencia: "Ya viste, el corazón no se agranda o achica según la ubicación geográfica del portador, tampoco por la cantidad lugares, historias o "gentes" que se nos crucen.", aludiendo a las últimas palabras de mi entrada anterior.
Eso, eso era lo que he estado sintiendo durante todo este tiempo. Y mi respuesta a tal mensaje demoledor fué la siguiente: "desde que estoy acá he encontrado un rinconcito pero mi corazón está así como en stand by... Está bueno darse cuenta y haberlo visto pero y ahora qué? Hay algo que no me convence de toda esta aventura y creo que no me animo a escribirlo y por eso no he vuelto a tocar el diario..."

Alegría, aún pasan cosas en este weblog.