el diario de mariapilar <$BlogRSDURL$>

abril 27, 2005

De los catalanes y yo. 

Mi contacto con la cultura catalana ha sido siempre bastante escasa por no decir nula.
Recién estoy cayendo en la cantidad de apellidos catalanes que hay en Uruguay (es más, descubrí que una vez tuve un novio con apellido catalán y estoy segura que eso él todavía no lo sabe...)
Resulta que la butifarra, ese chorizo blanco y poco apetecible que cuelga al lado de las morcillas en los carritos de la feria y que una vez mi madre tuvo que comerse el relleno entero y sin romper la membrana para que yo pudiera hacer un experimento de ósmosis en la escuela, bueno ese, ya saben, resulta que es catalana (viajar tanto para venir a descubrir el origen de la butifarra, hay que joderse...) Y los "panes catalanes" esos que venden en las panaderías de Montevideo y que quedan buenísimos con manteca y mermelada a las cinco de la tarde son eso: panes catalanes.
Dalí, Miró, Gaudí, anarquistas, Joan Manuel Serrat (pero en español). Punto.
Miento. Crecí en una ciudad planificada según las ideas urbanísticas de Ildefonso Cerdá pero yo no lo supe hasta que fuí a la facultad así que no cuenta.
Si hace un año atrás me preguntaban qué es un catalán, bueno:esomasomenos.
Ahora estoy aprendiendo más.
Ya los identifico de lejos: son los que van con lentes de armazón chiquito, de plástico negro preferentemente y con cara de intelectual inconformista. Nunca van por el Borne ni por el Raval ni por el Gótico (esos son los argentinos) y nunca andan por las Ramblas (esos son los turistas). Los catalanes no están. Están dentro de sus casas. Es más: creo que nunca vi uno. Son como un concepto abstracto. ¿Alguien los conoce? ... Claro que estoy bromeando y además estoy siendo vil y ácida de más, para vengarme quizá de cierta indiferencia.
Es verdad, no son muy amigables así de entrada. No es como en Vigo que salía de los boliches con cinco amigos nuevos de borrachines por ahí. Pero los comprendo.Yo tambien huiría a las montañas a comer butifarras y escalivadas ante tremebunda invasión de gentes de tantos lados, tan ruidosos y diferentes.
Sin embargo, existe un esfuerzo por comprender al de afuera, de dónde viene, qué trae de bueno, qué hace, cómo vive...
Hay una señora de esas que no hablan castellano -y ahora me redimo de mis falacias- que me ha dado toda su confianza y sin conoceme me ha ayudado mucho. Claro que conmigo habla español por educación so promesa de aprender el catalán a cambio... está bien, igual me gusta.
Hay una pareja de catalanes que sabe más de historia del Uruguay que yo y nos han invitado a su casa a "conversar de Uruguay y Catalunya". Se muestran muy hospitalarios e interesados y consideran además que mi pequeño e insignificante país es un ejemplo de cultura democrática.
A otra catalana muy graciosa se le dio por cambiar el café con leche por el mate. Tiene un matecito de madera horrible de esos que usan las viejas y ya le prometí que en cuanto vaya a Uruguay le traeré uno forrado en cuero y con bombilla de plata como dios manda, se lo merece...
Hace poco admití que no hablaba catalán en una entrevista de trabajo. A la señora no pareció importarle, de hecho me contrató y además me enseña algunas palabras.

Mentí al decir que nunca había visto un catalán, pero es cierto que en realidad todavía no sé muy bien quienes son ni dónde están, qué piensan, cómo sienten pero supongo que son eso, personas. Así que seguramente debemos tener algo en común.

abril 02, 2005

Azufre 

Leo y me preocupo porque Tabaré ha aprobado el proyecto tan defendido por el carcamán de Batlle, el de los capitales finlandeses. La instalación de una planta de celulosa a orillas del Río Uruguay. Supuestamente la empresa ha evaluado el impacto ambiental en el río y además tienen un sistema ultra moderno y "ecológico" (AQUÍ). El gobierno promete instalar un laboratorio de control.
Yo no sé mucho de estas cosas, apenas logré aprobar el primer año de biología una vez que se me ocurrió inscribirme en la facultad de ciencias así que no me atrevo a dar una opinión ni a cuestionar nada de lo que he leído pero sí manifestaré mi preocupación.
Doy clases en una pequeña ciudad satélite de Barcelona, una ciudad rodeada de industrias y fábricas, entre éstas existe una planta de celulosa. Lo que sé es que el olor de las emanaciones de dicha planta me revuelven el estómago y además, el Río LLobregat y las playas de la zona están sumamente contaminadas. Tampoco es casualidad que Pontevedra, la capital gallega oliera igual. Hay una planta de celulosa instalada en la ría...
No quiero ni imaginarlo... El Río Uruguay oliendo a azufre.